Cuenta la leyenda que hubo un Rey cuya procedencia y estatura era igual de especial que su proceso de coronación, y su reinado fue bastante especial comparado a los otros gobernantes de la época, veamos la leyenda.
El rey enano de Uxmal:
Había una hechicera quien se encontró con un huevo, durante mucho tiempo le cuido y protegió hasta que un día el huevo se abrió, saliendo de el un pequeño niño. Como la hechicera era anciana se alegró mucho de poder contar con el niño, cuidándolo y creciéndolo por mucho tiempo.
El Rey, asustado por la profecía fue con el enano para ver
si podía negociar su caída, a lo que el enano pidió que construyera un camino
desde Uxmal hasta Kabah. Una vez terminado el camino, el Rey fue a confirmar el
trato, pero el enano pidió una última prueba, que ambos rompan un cocoyol con
su cabeza, a lo que el Rey accedió con la condición de que el enano lo haga
primero.
Ante la prueba, el enano fue con la hechicera para pedirle
ayuda, ella solo puso una tortilla de maíz en su cabeza y le dijo que estaba
listo. El enano cumplió la prueba con éxito, cuando fue turno del Rey, muere en
el intento y es coronado al enano como el nuevo Rey.
Ese mismo día, la abuela lo mandó a llamar para decirle: “Sé
honrado y enfrenta siempre la verdad, no olvides que es más importante ser
bueno que ser justo. Sigue la voz de los dioses, pero oye la de los hombres.
Nunca desprecies a los humildes y desconfía siempre de los poderosos”.
La abuela murió poco tiempo después y durante el tiempo que
el enano siguió sus consejos, su reinado estuvo lleno de paz y felicidad, hasta
que se volvió un tirano orgulloso, provocando la ira de los dioses y terminando
su reinado en desastre, borrando con ello todo registro de su existencia quedando
solo los rumores, volviéndose así una leyenda.

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